Al
Oeste de la provincia burgalesa se extiende la tierra de páramos,
extensa comarca dilatada en horizontes infinitos. Tierras de pan llevar
que abarcan, de norte a sur, desde los altos de la Lora y la mole
caliza de Peña Amaya, ya en los límites de la Cordillera Cantábrica,
hasta la vega del Arlanza, introduciéndose en la tierra de Campos
palentina, cegada por los soles de agosto en parvas y sementeras.